18 de febrero de 2013

Los Premios Goya, comunicación y empatía.


Anoche en la entrega de los premios Goya 2013 Javier Bardem no fue creíble. 

Ni Javier ni Maribel Verdú. La razón es sencilla: no se puede comunicar algo (un sentimiento, una idea, un beneficio…) sin provocar empatía. Y los televidentes que estaban siguiendo la gala twitter en mano así lo manifestaron con frases tipo “#premiosgoya no se puede pedir libertad para el Sáhara con un traje de 1000€ (…)”, “#premiosgoya  pide para los pobres enjoyada hasta la médula (en referencia a las palabras reivindicativas de la Verdú).” Etc.

Como bien define Kevin Hall en su libro “El poder de las palabras” (absolutamente recomendable), por un lado, la palabra “comunicación” procede del latín “communicare” y significa literalmente  “compartir, tener en común”. Esta palabra es “hermana” semántica de “empatía”, que significa “caminar por el sendero del otro” -path= camino, em = otro-. Por lo tanto para comunicar bien es necesario compartir un terreno común, tener algo en común… Y desgraciadamente con sus trajes de gala, sus fortunas y su estilo de vida ni Javier ni Maribel pueden hacerlo en circunstancias como las de anoche. A nivel de comunicación, no es creíble ningún discurso por mucho que en sus fueros internos sientan y crean lo que intentaron proyectar, que no lo dudo.

imagen de www.rtve.es

¿Por qué entonces Candela Peña si fue creíble?

En mi opinión, porque Candela usó su propia experiencia, su propio sufrimiento como mensaje “empático” en el que muchos televidentes se sintieron identificados y por lo tanto empatizaron mejor con la emisora del mensaje. Los buenos comunicadores, como los buenos creativos publicitarios no son los que tienen una gran imaginación, sino los que hacen imaginar y Candela anoche regó el tiesto de la imaginación de las personas que la estaban viendo. Todos y cada uno de nosotros fuimos capaces de hacer florecer una imagen mental clara de su discurso:

“… En estos tres años he visto morir a mi padre en un hospital público donde no había mantas para taparlo y le teníamos que llevar el agua", ha nacido un hijo de mis entrañas y no sé qué educación pública le espera"…”

Hubo otras reivindicaciones además, en ese espectáculo tedioso y egocentrista, tildadas de humor y sarcasmo, de denuncia o queja… y también de esperanza, aunque me quedo con el mejor eslogan de la noche, de uno de los integrantes de la premiada como mejor película Iberoamericana “Juan de los Muertos”; mitad Prince mitad presentador con flor del Quinto Elemento: "En Cuba no hay de nada pero hacemos de todo". Genial!

Pues eso, cuidado con los prescriptores en la comunicación, sea publicitaria o no. Porque no todos pueden decir todo… Como decía George Bernard Shaw: 

"El problema de la comunicación es que nos hacemos la falsa 
ilusión de que se ha producido."


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